Ámbar
No toda la gente errante anda perdida...
sábado, 7 de enero de 2012
Algo termina, algo comienza.
Algo termina.
No.
Algo comienza.
Extracto de La Dama del Lago de Andrzej Sapkowski.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Grandes verdades
Cada uno es libre de escoger cómo quiere vivir.
...
..
.
Yo ya he escogido.
¿Y tú?
martes, 6 de diciembre de 2011
Nos vamos, corazón.
Recoge todas tus cosas. Empaqueta tu alma, hiela tu mirada, congela los recuerdos, mantente firme. No mires atrás.
Incluso debes cojer todo aquello que él nunca quiso. No sabes cuando lo necesitarás. Pronto no brotarán más lágrimas, pues no te quedarán razones para llorar.
Cíñete la coraza, desenvaina el coraje.
Sonríe. Por todos esos minutos que gastaste y que hoy son para ti.
Precisamente cuando crees que no te queda nada, es cuando verdaderamente optas a obtenerlo todo.
Inspirado en un texto de Turandot.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
No quiero dejarme nada por sentir
Tengo abrazos sin dueño.
Tengo sonrisas por repartir.
Tengo deseos secretos y otros tantos por compartir.
Tengo ganas de vivir.
Tengo... Tengo ganas de ti.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Otoño

Me encanta el color de las hojas en otoño.
Le he dado un nuevo toque al blog, aunque sigue fiel a sus principios.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Se que mereces que te quiera.
Miento.
Me gusta y me disgusta casi de igual manera.
Me fascina tu ternura. Nadie nunca me ha mirado como lo haces tú. Quizá nadie más lo haga. Así, profundamente, como si pudieras ver más allá de mí. Más allá de todo.
Me miras como si en todos estos años no me hubieras mirado nunca. Y lo hicieras hoy por primera vez, como si acabaras de descubrirme.
Y no puedo sostenerla. Aparto la mirada y aun así puedo sentir tus ojos clavados en mí. En ese punto que yo misma desconozco, detrás de todo lo que soy y de lo que nunca seré.
Fijo los ojos en otro punto.
Entonces pasa el momento y te miro. Y sonríes. Y yo te devuelvo la sonrisa. Siempre me ha sido fácil sonreír.
Al segundo me maldigo a mí misma. A mí y a este corazón empeñado en desear lo que quizá nunca tendrá y a sentir solo cariño por aquello que tendría si pudiera levantar la mirada.
Quizá estemos condenados a este juego toda una vida. O solo hasta que tú encuentres a alguien que si pueda mirarte así, como lo haces tú. Ese día tu vida cobrará sentido y yo me sentiré contenta.
Contenta y triste casi de igual manera.
martes, 21 de junio de 2011
Cerrar el círculo
No es no pensar al respecto, o ignorar… Dejar ir no es ganar o perder.
No es una cuestión de orgullo, no es obsesionarse o detenerse en el pasado.
Dejar ir no es bloquear la memoria o los pensamientos tristes, y no nos deja vacío, daño, o tristeza. No es una cuestión de ceder o renunciar. No se trata de pérdidas y derrotas.
El dejar ir es apreciar los recuerdos y seguir adelante. Es aprender, experimentar y crecer.
El dejar ir es ser agradecido por las experiencias que te hicieron reir, llorar, y las que te hicieron crecer. Se trata de todo lo que tienes, todo lo que tenías, y todo lo que pronto ganarás.
Dejar ir es tener la valentía de aceptar el cambio, y la fuerza para seguir moviéndose. Es darse cuenta que el corazón puede a veces ser el recurso más potente.
El dejar ir es abrir una puerta, limpiar el camino y volverse libre.