miércoles, 9 de febrero de 2011

Puedo escribir...

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

De un maestro, de Pablo Neruda. Me encanta.

viernes, 4 de febrero de 2011

La necesidad de lo evidente

Al oír tales palabras, él se sintió de pronto trasladado a la autopista, bajo la lluvia, oyendo cómo la mujer que amaba le reprochaba su frialdad, oyendo cómo le comunicaba que iba a abandonarlo por ello, pues no podía encontrar en su corazón un sentimiento que evidenciara que él la necesitara.

Sendero de tinieblas de Guy Gavriel Kay

martes, 18 de enero de 2011

El sonido del silencio

- No te entiendo – dijo, rompiendo el silencio inicial.

Volvían a estar en el mismo lugar. La misma sala que albergaba otros tantos recuerdos. El escenario era el mismo y, sin embargo, los actores eran ligeramente diferentes. Ella ya no era la misma. Y él era un actor que se había quedado sin papel hacia meses y que volvía a pedir explicaciones. ¿Qué más podía decirle? Simplemente, no encajaba. Suficientes lágrimas le había costado a ella aceptarlo. Pero había deseado tanto que si lo hiciera...

- De verdad, no logro entenderte.

El reiterado sonido de su voz la hizo salir de su ensimismamiento. De pronto se sintió como una tonta. Debía de llevar más de un minuto allí plantada, viendo a través de el, pensando. Por un momento había vuelto a dudar. Pero la decisión ya estaba tomada, no había vuelta a atrás. Sabía que debía hacer.

Compuso una media sonrisa.

- Y no espero que lo hagas. Ya no. - confesó, mientras hacia un ligero movimiento de negación con la cabeza.

Las palabras sonaron amargas, sin bien no era lo que ella pretendía. También sonaron a final, a últimas palabras del guión que no hace tanto compartían. Y entonces volvió el silencio. Un silencio acompañado solo por el sonido de sus pasos al marcharse, pues instantes después de pronunciar las palabras que cerraban la historia ya se alejaba por las escaleras que la llevaban a la última planta.

Tac tac tac. Decían sus tacones, asemejándose a las manecillas de un reloj. Tac tac tac.

jueves, 30 de diciembre de 2010

I need to find a way of letting it go...

Tengo que encontrar una manera de dejarlo ir...



I need love that will release me
keep me honest, keep me happy
I need a peace with understanding
Trying to find a softer landing

I wanna know when I can change this
Or give it up and just embrace it
I need to find a way of letting it go
When everything falls apart

viernes, 24 de diciembre de 2010

24 de Diciembre...





Feliz Navidad!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lecciones de Diciembre

¿Ves aquella luz? No la sigas, no te guiará.
¿Y puedes ver esa mano? No la cojas, no te sostendrá.
¿Aún recuerdas aquél sueño? Olvídalo, no lo conseguirás.
Y mira aquél tren. No corras, lo perderás.

Mejor no hagas nada, nada.
Y tranquila, que si no caes sola, te tirarán.

...

Aquél que no lo intenta por temor a fracasar, ya ha fracasado.

Será mejor que no lo olvide!

sábado, 4 de diciembre de 2010

¿Se puede?

¿Se puede predicar algo en lo que no se cree?

¿Se puede abanderar una causa que no es la tuya?

¿Puedes incluso convencer a los demás de eso en lo que ni tú mismo crees?
Y si se puede...
¿Durante cuánto tiempo?

Bienvenidos a la incoherencia de querer algo en lo que no puedes creer.